El meridiano comienza en el ángulo interno del ojo, asciende por la frente, alcanza el vértex, desde donde una rama penetra hacia el cerebro, y luego desciende por la nuca. Se divide entonces en dos ramas paralelas a la columna, una a un dedo y medio de la línea media, la otra a tres. Ambas descienden por la espalda y la región lumbar, se reúnen en el hueco poplíteo, recorren la pantorrilla, pasan por detrás del maléolo externo, siguen el borde externo del pie y terminan en el ángulo ungueal externo del quinto dedo.
La Vejiga almacena y evacúa los líquidos usados, bajo la acción del Qi del Riñón, con el que está acoplada. Su papel terapéutico va mucho más allá de esa función: los puntos Shu de la espalda que alberga dan acceso a cada órgano y víscera, lo que la convierte en un meridiano de regulación general. Su rama superior trata las cefaleas, los trastornos oculares y la rigidez de nuca; su rama dorsal, las lumbalgias y las ciáticas; sus puntos distales sirven para dispersar el calor y liberar la superficie.