El meridiano nace bajo el ojo, desciende junto a la nariz, alcanza el labio superior y luego el ángulo de la mandíbula, desde donde una rama asciende hacia el ángulo de la frente. La rama principal desciende por el cuello, cruza la clavícula, recorre el tórax siguiendo la línea mamilar y luego el abdomen a dos distancias de la línea media. Llega a la ingle, recorre la cara antero-externa del muslo y de la pierna, cruza el dorso del pie y termina en el ángulo ungueal externo del segundo dedo.
El Estómago recibe los alimentos y los descompone: se lo describe como el mar de los cereales. Hace descender lo puro hacia el Intestino Delgado, movimiento inverso al del Bazo, que lo hace ascender. Este equilibrio entre descenso y ascenso explica que las náuseas, los eructos y los vómitos se interpreten como un Qi del Estómago que asciende a contracorriente. El meridiano trata además los dolores y parálisis faciales, las afecciones de los dientes y la garganta, y los dolores de la cara anterior del miembro inferior.