El meridiano comienza en el ángulo ungueal externo del dedo gordo, asciende por el dorso del pie, pasa por delante del maléolo interno y recorre la cara interna de la pierna. Cruza el meridiano del Bazo cuatro dedos por encima del maléolo, continúa por la cara interna del muslo, rodea los órganos genitales y penetra en el bajo vientre. Alcanza el hígado y la vesícula biliar, atraviesa el diafragma y termina bajo el pezón, en el sexto espacio intercostal. Una rama interna asciende a la garganta, al ojo y al vértex.
El Hígado asegura el libre curso del Qi: regula el movimiento de la energía en todas las direcciones, condición del equilibrio emocional y del buen funcionamiento digestivo. Almacena la Sangre y la restituye en el esfuerzo, lo que liga su estado a la abundancia y la regularidad de las reglas. Gobierna los tendones y se manifiesta en las uñas. Se abre en los ojos, de ahí su papel en la visión borrosa y la sequedad ocular. La cólera contenida es la emoción que lo lesiona.