El meridiano nace en el propio corazón y se divide en tres ramas internas: una desciende hacia el intestino delgado, otra asciende por la garganta hasta el ojo, la tercera atraviesa el pulmón y aflora en el hueco de la axila. Allí comienza el trayecto superficial, que desciende por la cara interna del brazo, sigue el borde cubital del antebrazo, cruza la muñeca en el pliegue, recorre la palma y termina en el ángulo ungueal interno del meñique.
El Corazón gobierna la Sangre y comanda los vasos: de él dependen el vigor de la circulación y el color de la tez. Alberga el Shen, lo que lo convierte en el órgano de referencia para el insomnio, la ansiedad, los trastornos de la memoria y la agitación. Se abre en la lengua, se manifiesta en el rostro y el sudor es su líquido asociado. La alegría excesiva, entendida como excitación que dispersa, es la emoción que lo perturba. Sus puntos están entre los más usados para calmar el espíritu.