Si los más afortunados de nosotros nunca han tenido migraña (o puntualmente), este término evoca, sin embargo, en algunos el recuerdo de un dolor capaz por sí solo de interrumpir cualquier actividad. ¡Para otros, es incluso un modo de vida que se ve afectado y marcado por la aparición regular de tal trastorno!
El fenómeno es tal que la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha clasificado la migraña entre los 10 trastornos más incapacitantes en términos de calidad de vida. Se estima así que entre 6 y 10 millones de franceses sufren hoy de migrañas frecuentes. Las tasas de migrañosos (15% en promedio) son comparables en los países industrializados, con la excepción de los países de Asia donde los dolores de cabeza son menos frecuentes.
¿Cómo definirla?
Lejos de un simple dolor de cabeza, la migraña sería de hecho un trastorno neurológico. Sigue siendo difícil de tratar a día de hoy, y el cuerpo médico solo entiende superficialmente sus complejos mecanismos. Las mujeres la padecen 3 veces más que los hombres, especialmente entre los 20 y los 40 años, cuando su actividad hormonal alcanza su punto máximo.
La sensación característica de la migraña permite distinguirla de una cefalea clásica. Este dolor:
- es unilateral
- puede durar hasta 3 días
- es dicho «pulsátil» (quien lo sufre siente sus latidos)
- induce intolerancia a estímulos como la luz, el ruido, los olores, etc.
- empeora con el esfuerzo
- puede ir acompañado de náuseas, incluso vómitos
- puede ir acompañado de trastornos de la visión (se habla entonces de migraña «con aura») y/o del habla
La migraña se califica de crónica cuando la persona la padece más de 15 días al mes; entonces se reconoce como una enfermedad. En casos de crisis graves, un dolor demasiado intenso puede incluso requerir hospitalización… Debido a la intensidad del dolor que provoca y de los elementos que lo atenúan (calma, oscuridad, etc.)… ¡la migraña aísla! Y a esta dimensión social se añade la esfera emocional con la constatación de una mayor tendencia a la depresión en los migrañosos.
El factor determinante de la migraña sigue siendo científicamente inexplicable a día de hoy, y se están realizando investigaciones para intentar determinar la presencia de genes potencialmente responsables, o «de riesgo».
Remedios “convencionales”
Se ha podido constatar una actividad cerebral latente (grado de vigilia) más importante en los migrañosos, como si estuvieran constantemente ansiosos. Alcanzar un estado de relajación es entonces un ejercicio más delicado, pero parece ser un punto clave. Este es el fundamento de la técnica de «biorretroalimentación» desarrollada para combatir la migraña mediante ejercicios de relajación y autocontrol.
Los efectos inesperados del bótox sobre los dolores migrañosos fueron descubiertos empíricamente en pacientes preocupadas por atenuar sus arrugas: las moléculas botulínicas inyectadas en zonas precisas del rostro y del cráneo parecen tener un efecto bloqueador sobre la transmisión del mensaje doloroso al cerebro. Paralizar así la actividad nerviosa sensorial sería particularmente eficaz en el marco de migrañas crónicas. Este tratamiento está ahora muy extendido en Alemania, donde la práctica incluso está reembolsada por la seguridad social.
La neuroestimulación consiste en la generación de microimpulsos eléctricos que actúan sobre las terminaciones nerviosas en la frente. Varios nervios están implicados en la aparición de una migraña, en particular el nervio trigémino. La estimulación de este nervio permitiría reducir la intensidad y la frecuencia de las crisis. En los casos más graves, el nervio occipital también es objetivo mediante la implantación de electrodos bajo la piel. Sin embargo, este método presenta muchas incertidumbres, dada la escasa comprensión de los mecanismos implicados.
La práctica de actividad deportiva, al reducir la actividad del sistema nervioso simpático, permite atenuar los síntomas de la migraña.
Finalmente, para algunos científicos, la migraña se genera ante todo por un cambio en los ritmos básicos, y no por un factor simple (como el consumo de un alimento específico, por ejemplo). Adoptar un ritmo de vida constante (horas de sueño, comidas, etc.) permitiría prevenir la aparición de migrañas.
Visión de la MTC
Como en cualquier patología, la aparición de una migraña se explica por un bloqueo o una mala circulación de Qi y/o de líquidos orgánicos.
La mayoría de las migrañas se consideran cefaleas de tipo plenitud de energía Yang que afectan esencialmente la función del Hígado. En efecto, este órgano, llamado «de las emociones», gestiona el perverso interno más Yang del cuerpo: el Viento. En caso de frustraciones, cóleras, estrés mal gestionado, cosas no dichas, insuficiencia de expresión y exteriorización de las emociones, esta energía Yang no evacuada se acumula, hasta encontrarse bajo presión. Como el Viento que hace vibrar la cima de los árboles, esta energía ascendente sube entonces al nivel de la cabeza, provocando todo tipo de cefaleas, incluida la migraña.
El Hígado al estar en relación directa con la función genital femenina (útero, menstruación), gestionando especialmente la composición y la circulación de la sangre en el cuerpo, esto explica la mayor exposición de las mujeres y las migrañas premenstruales. Además, los ojos son la abertura del Hígado, de ahí la aparición de trastornos visuales que acompañan una migraña.
Una presión excesiva de la energía del Hígado o una fatiga importante pueden además afectar la función del Bazo: la transformación y el transporte de todo (tanto físico como psíquico) asimilado por el organismo. Este será el caso de las migrañas frontales con sensación de pesadez.




