Nota: aunque muchas técnicas tienen sus raíces en el budismo o el taoísmo, no es necesario adherirse a ninguno de los dos para alcanzar un desarrollo espiritual a través del Qi Qong.
Muchos consideran este arte como «el Rolls-Royce de las artes marciales», por su eficacia y sutileza. Esta joya china, cuyas técnicas se mantuvieron en secreto durante mucho tiempo, ofrece a todo el mundo un formidable medio de mantenimiento y autotratamiento.
El término «Qi Qong» (o «Qi Gong», según la transcripción), acuñado en China en 1950, puede traducirse como «trabajo sobre el Qi» o «método para trabajar el Qi». Designa el conjunto de ejercicios cuyo objetivo es mantener, o incluso mejorar, el nivel personal de Qi, favoreciendo al mismo tiempo su circulación fluida en el organismo. Generalmente, consiste en una secuencia de movimientos lentos y precisos, ejecutados prestando especial atención a la respiración y al nivel de consciencia del ser. Su principal atractivo reside en la accesibilidad de la disciplina, que puede practicarse en cualquier lugar, a cualquier edad y sea cual sea la condición física, tanto en solitario como en grupo.
La práctica de esta disciplina, aunque no explotó realmente hasta la década de 1980, es en realidad mucho más antigua. De hecho, sus técnicas habían sido mantenidas en secreto por los grandes maestros, pero la fascinación por su lado místico acabó provocando un entusiasmo tal que, en aquella época, el 20 % de la población china comenzó a practicar sus ejercicios a diario.
Efectos terapéuticos
Enseñado, el Qi Qong permite al profesional transmitir técnicas a una persona que desee mantener su estado de salud en el día a día.
Practicado en el marco de un tratamiento, permite al profesional manipular directamente los flujos de energía de la persona tratada, ya sea mediante movimientos vibratorios o con una simple imposición de manos.
Con este arte, se trabaja directamente sobre la energía, lo etéreo. El nivel de inmaterialidad confiere a esta práctica una dimensión tan sutil que el individuo puede ver cómo mejora su estado general sin comprender sus efectos, que son difíciles de expresar; algunos mencionan, por ejemplo, un entumecimiento, una sensación de marea de energía o incluso un sentimiento de «mejor conexión con el universo»… Los beneficios del Qi Qong pueden ser, además, globales o localizados (por órgano, por «función» como la digestión o la sexualidad, etc.) según los ejercicios practicados o la zona trabajada por el profesional.
En cualquier caso, volvemos a uno de los principios básicos de la MTC: todo dolor o estado patológico —físico o psíquico— es causado por una mala circulación de las sustancias vitales (Qi y líquidos orgánicos). ¡Fluidificar este aspecto del organismo permite, por tanto, resolver el trastorno de forma natural! Y esa es precisamente la finalidad del Qi Qong: liberar las vías de los meridianos principales del cuerpo del individuo para fortalecer y transformar su energía.

